Tríptico de una ciudad con libro

Primer puesto en poesía. Tercer encuentro de escritores 2007 - 2008
Universidad Jorge Tadeo Lozano. Bogotá, Colombia.


Dedicado a Ricardo Franco,
por mostrarme 
el camino de la poesía…

 
 

I. La Mañana.

 

Abres los ojos ante el rayo y las palomas bañadas en oro

devoran los vestigios del trabajo, los recuerdos del ayer.

Ejércitos de seres opacos, marchan desordenados,

hambrientos por tu cátedra o diluidos en tus cánones.

 

  

Tu mente y memoria, ambrosía de los curiosos;

tu esculcada vida parece disfrutar del profano.

En escritos ocultos se prolonga un trance, un deseo;

una ciudad plateada, una flor que se resiste a marchitar.

 

El oro reverbera sobre tu piel mientras la esculpe,

las paredes se tornan ocre ante los lamentos y el vivir;

llanuras de brea que se derriten ante el soplo del metal,  

la barbarie y la ilusión anhelando el ensueño y la razón.

 

II. La Tarde.

 

Se amalgama el tiempo mientras el oro se disuelve lentamente,

un cambio de conciencia superfluamente se prepara para

dar banquete al ocio, mientras otros menos adormecidos,

aguardan desesperadamente descifrar el pensar de los castigados.

 

La peste oculta se apodera de construcciones cansadas y atanores,

como entes algunos se marchan, escapan del letargo.

Y la sonrisa de los niños olvida Empastar, colorear o disolver

la ilusión del estar vivo, el saberse condenado por un árbol.

 

Los lápices se turnan su incontable labor, tumbados en mesas

brindan sus cuerpos a una comprensión más docta,

donan su sangre para escribir la vida de una ciudad,

una ciudad paralela que lucha por no olvidar el concepto.

 

Los libros inmersos en la bruma purpúrea hablan como

se hablo alguna vez en la torre de babel; y finalmente con

grandes ojeras optan por deleitar el rocío de la luna embriagadora,

esa luna que hechiza y pierde en su manto a todo amante.

 

III. La Noche.

 

Los mercenarios del amor y otras fieras reprimidas,

acechan y martirizan al papel con sus flores atrevidas,

parecen olvidar sus raíces, parecen flotar y desembocar

en lo simple de una estrella, en el padecer de la espera.

 

Tu cara oscurecida parece brillar lánguida mientras

es encantada por el verso, alquimia nocturna de la mente,

apariencia de zafiro que envuelve las ambiciones,

que oculta el ave devorada y delata el corazón del hombre.

 

Tus labios nacen a esta hora bautizados con café y espectro,

lagrima de los cigarrillos muertos, alma de mi alma.

Bebe de mis manos frías, mancha negra silenciosa;

déjame afirmar tu origen trozo de luna embrujado.

 

Embriagado en la conciencia recorriendo laberintos

me pierdo en tus frases de cristal, construyo sueños

del delirio, melodías de cielo e infierno mientras

beso tu piel,  dulce y bella meretriz del tiempo.

 

                                                                                         

Steve Adrian Serrano.


Texto Publicado en: 

Revista La Brújula Nº 8
ISSN: 1909-5201
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Septiembre de 2007.

La Tadeo al pie de la letra
ISBN: 978-958-725-005-3
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Octubre de 2008.