Castillo gris azul

Texto publicado en: Revista La Brújula Nº 18, ISSN 1909-5201. Abril de 2009.


Y esa noche fui feliz por que
aunque la plateada luna lloraba
a cantaros, desee salir a consolarle,
a hablarle de las cosas que solo
llegaron a ser un feliz recuerdo.

 

Tantas vidas pasadas y heridas
que se abren para respirar el
frío aliento de la noche;
pero las nubes se arremolinaron
y debí tragarlas juntas.

 

Besé los pensamientos de
los amantes y bendije sus
rostros ciegos que creían
ver lo que difícilmente
se encuentra presente.